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Mitos y verdades sobre el cuidado de la piel que quizás desconocías

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Mitos y verdades sobre el cuidado de la piel son tan extendidos como los del pelo. Destapamos los más frecuentes de mano de expertos en la materia.

Cuidar la piel es un terreno que nos ocupa y preocupa, por eso insistimos en la importancia de la limpieza o en las rutinas faciales más adecuadas a partir de los 30 años. También incidimos en los activos más importantes contra el envejecimiento prematuro, por no hablar de los cuidados más completos para una piel madura.

También incidimos, claro que sí, en la importancia de la protección solar y en tener bajo control la fecha de caducidad de nuestras cremas, que siempre hay que tener bajo la lupa.

Y, a pesar de todo ello, aún quedan dudas acerca de cómo hay que tratar la piel, sobre todo porque muchos son los mitos populares que rodean todo lo que concierne al cuidado de nuestro tan querido cutis. Y no solo del rostro, tema que nos ocupa hoy, sino también del cuerpo, porque, que levante la mano quien no haya tenido alguna vez un debate abierto acerca de si es bueno ducharse o no todos los días.

Como el saber no ocupa lugar, y nada nos gusta más que sentirnos a gusto en nuestra propia piel, hemos seleccionado 12 de estas habladurías (o verdades), a las que los expertos dan respuesta. Tres, dos, uno… ¡empezamos!

12 mitos y verdades sobre el cuidado de la piel que quizás desconocías

1. Si no me maquillo, no me tengo que limpiar la piel

Falso. La piel del rostro está expuesta casi constantemente al exterior (y en interior, porque las partículas de polvo también cuentan) a lo largo del día, lo que hace que, inevitablemente, acumule suciedad. Esta obstruye los poros y puede hacer que se desarrollen microorganismos que obstaculizan el normal funcionamiento de la fisiología cutánea.

Los expertos insisten en que lavarse la cara por la noche (a veces, incluso de manera ‘doble’) es el mejor tratamiento de belleza, ya que de esta forma garantizamos que nuestra piel esté libre de agentes externos que agreden nuestro cutis a diario, incluso si no se usa maquillaje.

2. Limpiarse la cara en la ducha estropea la piel

Falso. No solo no la estropea, sino que es un gran truco de belleza, ya que el vapor que genera el agua promueve que los poros se abran y así tener una mejor exfoliación. Lo ideal es, después de una ducha caliente, exfoliarse el cutis una o dos veces por semana, como señala Carmen Díaz, Personal Skin Trainer del centro Germaine de Capuccini de Goya (Madrid).

Claro que no vale limpiarse con cualquier cosmético, lo mejor será tener en las baldas de la ducha una limpiadora con aclarado que cumpla la función. De hecho, es casi un truco para no saltarnos la limpieza matutina, o nocturna, y de no olvidarla jamás.

3. Hay que lavar la cara con agua fría

Verdad a medias. El agua fría puede ser de gran ayuda para mantener la firmeza y cerrar los poros, según Carmen Díaz. Sin embargo, Rocío Escalante, de Arbosana Farmacia, opina que lo mejor es usar agua templada,porque «tanto el agua caliente como la muy fría pueden dañar la piel, provocando sequedad, irritaciones…».

Lo ideal, para rizar el rizo, es «usar agua templada y terminar con algo fría, evitando siempre la caliente, ya que su efecto vasodilatador puede provocar couperosis, rojeces y retirar la grasa natural de la piel en exceso», aclara Eva Raya, cosmetóloga y cocreadora de la marca Alice in Beautyland.

4. La piel grasa no necesita hidratación

Falso. Por supuesto que una piel grasa necesita hidratación. Es cierto que tiende a brillar y muchas veces eso nos lleva a pensar que las cremas no son necesarias porque van a incrementar ese exceso de sebo, pero no es así.

«La piel grasa necesita hidratación y, de hecho, uno de sus problemas más frecuentes es la deshidratación, porque tendemos a usar productos de limpieza que la resecan», aclara Rocío Escalante.

La clave está en elegir cremas hidratantes específicas para piel grasa, es decir, ‘oil free’ y no comedogénicas.

5. A partir de los 25 hay que usar cremas antiarrugas

Depende. No hay una edad fija para ‘entrar’ en la cosmética antiarrugas, porque depende de cada persona, de su genética y también de cómo la cuida.

Sí es cierto que a partir de los 25 años empieza a disminuir la producción de colágeno, una de las proteínas que incluyen en la juventud de la piel, junto a la elastina, ya que son las encargadas de aportarle flexibilidad, elasticidad y firmeza.

Por eso, en general, solemos decir que a partir de los 25-30 años es un buen momento para empezar con tratamientos antiedad.

6. No se puede usar retinol en pieles sensibles

Falso. Se puede usar, pero hay que hacerlo bien y elegir el producto adecuado. El retinol es el mejor activo para retrasar el envejecimiento cutáneo. Sin embargo, es un activo que, a determinadas concentraciones, irrita la piel.

En pieles sensibles, «lo primero que hay que hacer es elegir un producto con retinol que tenga otros activos que ayuden a mitigar las irritaciones, así como elegir concentraciones bajas, para empezar. Después, es importante, introducirlo en la rutina poco a poco, empezando con dos veces a la semana», recomienda Rocío Escalante.

En paralelo, hay que incrementar la hidratación, usando productos con ceramidas, ácido hialurónico y ácidos grasos que refuercen la función barrera que, en las pieles sensibles, está más debilitada.

Si la piel lo asimila, se puede pasar a usar el retinol hasta tres veces a la semana, por la noche, aplicando por el día protección solar.

7. La vitamina C no se puede usar de día

Falso. Hay quienes aplican la vitamina C por la noche por miedo a la reacción que pueda tener cuando se expone la piel al sol. Lo que no saben quienes hacen este gesto, es que están evitando uno de los mayores beneficios de la vitamina C: el de proteger la piel del sol y otras agresiones externas.

«No solo podemos usarla por el día, sino que es el momento clave para hacerlo. Una rutina rica en vitamina C se aplicará mañana y noche, pero de hacerlo solo una vez, siempre será por la mañana. De este modo, además de aportar todos sus beneficios habituales, ofrecerá una protección antioxidante ante los temidos radicales libres. Aparte, aporta una luminosidad que es mejor aprovechar por el día», explica Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8.

8. No se puede usar la vitamina C con retinol

Falso. Es todo lo contrario. De hecho, los dermatólogos apuestan por combinar ambos principios, añadiendo un tercero, el SPF. De esta manera, la piel se protege y rejuvenece.

«Solo en sus inicios no eran combinables, porque la vitamina C en su forma pura podía hacer una exfoliación. Como el retinol hace también una función similar, se hablaba de que podía sobre exfoliarse el tejido», cuenta Estefanía Nieto, directora técnica de Omorovicza.

Esto ya no ocurre y el retinol y la vitamina C trabajan en sinergia para renovar la piel, mejorar la pigmentación, sintetizar colágeno y elastina, reducir los poros… Lo ideal es aliar la vitamina C de día y el retinol de noche.

9. Beber agua mantiene la piel hidratada

Verdad. La piel ser hidrata desde el interior y desde el exterior, por lo que es importante aplicar un producto hidratante al menos dos veces al día y beber más de dos litros de agua, afirma Carmen Díaz del centro de estética Germaine de Capuccini de Goya.

10. Los poros no se cierran ni desaparecen

Verdad. Los poros son orificios a través de los que se abren las glándulas sebáceas. Por eso no se puede cerrar, por mucho que nos disguste su aspecto, aunque sí se pueden disminuir y prevenir que dilaten. Un poro limpio, libre y no obstruido resulta menos evidente, por eso la limpieza y la exfoliación son la clave, según detalla la dermatóloga Andrea Combalia.

11. Hay que cambiar de crema de vez en cuando

Falso. No es algo obligatorio, por mucho que a veces hayamos escuchado aquello de que la piel se acostumbra.

Sí que se acostumbra a ciertos ingredientes, cómo los ácidos, que dejan de irritar la piel con el tiempo, pero eso no quiere decir que estos activos dejen de ser efectivos.

Además, insiste Andrea Combalia, el retinol, la vitamina C y otros princpios actvios mantienen su efecto aunque se usen durante años. Hay que dar tiempo a que los cosméticos hagan su efecto, y eso requiere constancia, la clave del éxito según la dermatóloga.

12. Una crema más cara es mejor

Falso. Es cierto que el precio de un cosmético refleja la calidad de sus ingredientes; la investigación de dermatólogos, farmacéuticos, químicos, biólogos…; el estudio para lograr la textura perfecta…

Todo esto tiene un coste, pero no siempre el precio de un cosmético es directamente proporcional a su eficacia, como comenta Andrea Combalia.

Fuente: https://www.elmundo.es/yodona/belleza/2022/05/13/6274ea17e4d4d8ad168b4572.html

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